Mackenna: trabajadores denuncian el vaciamiento de 2 estaciones de servicio

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Un total de 33 trabajadores de Vicuña Mackenna temen perder sus empleos y denuncian supuestas maniobras de “vaciamiento” en las dos estaciones de servicio que son propiedad de la firma Sardoy Hermanos.
Desde hace varios meses estas familias viven en completa incertidumbre y reciben sólo cuotas de sus salarios, mientras que los empleadores no dan explicaciones concretas sobre el futuro de sus fuentes laborales.

La firma Sardoy tiene dos estaciones: una ubicada en el cruce de rutas nacionales 7 y 35, y la restante en la zona céntrica de Mackenna. Los trabajadores dicen que están notando que de un año a otro se observa el vaciamiento de los lugares de trabajo.

Los atrasos salariales se extienden hasta casi un año. Las góndolas vacías, no se vende combustible y las estaciones sobreviven gracias a los shops, el lavadero y el sistema de cambio de aceite. Son  los empleados los que apuntalan con su esfuerzo que la fuente laboral siga en pie, pero son conscientes de que así no se puede continuar.

En diálogo con PUNTAL,  estos trabajadores plantearon su situación, al tiempo que dijeron sentirse desprotegidos. “Nos sentimos abandonados por el gremio (Petroleros) como por el Ministerio de Trabajo que al parecer no les preocupa lo que estamos padeciendo”, indicaron.

Tal situación redunda en sueldos atrasados y por ende acumulación de deudas, sin poder pagar servicios o impuestos y sobreviviendo con escasos recursos. Algunos de los trabajadores hace 8 meses están cobrando en cuotas y dicen que la situación familiar de cada uno de ellos es insostenible. No hay diálogo con la patronal y, según refieren estos empleados, todo parece indicar que el pueblo se ha desentendido de sus padecimientos. “Somos parte de la comunidad. A veces algún comerciante nos ‘aguanta’ y espera que tengamos unos pesos para pagar, pero así no iremos muy lejos”, explicaron.

En las últimas horas, la firma Sardoy fue noticia por un fallo de la Justicia Federal que refiere a un reclamo de la Afip por una deuda, y que ahora involucra además a un banco que no realizó embargos de cuentas pertenecientes a dicha empresa (ver aparte).

Testimonios de tristeza

Gabriel Loyola, Ivana Coria, Agustín Viritier, Néstor Pérez, Cecilia González, Roque Pérez, Marina Agüero, Adriana Gaitán, Paola Villafañe,  Mariel Luna, Gabriela Ghio, Claudio Scheffer, Betiana Scheffer, Teresa Cuello, Diego Fernández, Matías Gómez, Laura Aparicio, Elizabeth Lima y Mariángeles Maldonado  decidieron acudir a PUNTAL para visibilizar  su situación y piden la intervención del Ministerio de Trabajo.

Desde hace 8 meses Gabriel Loyola viene recibiendo en cuotas el sueldo y ya no soporta esta situación.

“Tengo familia, un hijo, me las arreglo como puedo y tengo que buscar otra salida laboral, de lo contrario no tendría para vivir”, dice Ivana Coria, quien lleva 10 años trabajando para la firma Sardoy.

Ivana tiene una hija estudiando en Río Cuarto y con mucha preocupación dijo que le está costando mucho poder ayudarla porque los recursos no alcanzan y encima está cobrando por fracciones. “Nos da tristeza ver cómo las estaciones están vacías. Fuimos a dialogar con la patronal y las respuestas son evasivas”, recalcó.

Se suma con su testimonio Agustín Veritier, quien hace 4 años que está en la empresa. “Tenemos que rebuscarnos, tratamos cada uno de arreglarnos como podamos”, lamentó.

Néstor Pérez es uno de los empleados con más antigüedad en la firma, ya que desde hace 34 años trabaja para Sardoy. En su caso le adeudan 8 meses de sueldo, a un promedio de $ 7 mil por mes.

“Intentamos buscar soluciones, pero no tenemos diálogo (con los empresarios). En octubre cumpliremos un año sin vender combustible”, asegura.

Cecilia González se vio sorprendida ayer cuando en el diario leyó la noticia que la empresa para la que trabaja tiene un plazo fíjo de US$ 1,6 millón, mientras que a ella y a sus compañeros no les pagan los sueldos.
Con bronca e impotencia señaló:  “El temor que tenemos todos es que la empresa se mande a quiebra y nos pague cuando se les ocurra”.

Roque Pérez tiene una antigüedad de 27 años en la firma y asegura que es la primera vez que le toca vivir esta semejante situación. “Con tantos años de servicio podría pensar en jubilarme aunque me falta edad, pero con todo esto ya estoy dudando si me han hecho los aportes”, señaló.

Los trabajadores aseguran que resistirán y no descartan marchar o protestar para defender sus derechos. Aún observando las góndolas vacías y las bocas de expendio de combustible secas, afirman que no desistirán en reclamo de lo que legalmente les corresponde.

Héctor Domingo Amaya

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