Hallan una carta de 117 años que remite a los primeros pobladores de Huinca

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La familia Véliz  la encontró en una caja fuerte. Fechada en agosto de 1902 ; su autora es una mujer y está dirigida a sus  hijos, Ramón y Mercedes. El documento adquiere valor histórico pues data de los inicios de esta ciudad.

Intacta y dentro de una caja fuerte junto a otros efectos familiares, así fue encontrada la carta que doña Dolores Véliz de Cabral enviara a sus hijos.  El documento adquiere un valor histórico ya que está fechada en agosto de 1902,  un año posterior a la fundación de Huinca Renancó. 

La misiva pertenece a los Véliz, quienes son parte de los primeros habitantes de esta zona . “Fue conmocionante”, dijo a Puntal  y Hrdigital la bisnieta de la autora de la carta.

 Precisamente el documento data del 13 de agosto de 1902 y fue escrito de puño y letra por Dolores Véliz de Cabral. La mujer residía en Río Cuarto, y trataba de menguar de esta manera la distancia física que la separaba de sus dos hijos (Ramón y Mercedes), quienes fueron de los primeros pobladores en la zona y dejaron una nutrida descendencia en la ciudad.


· Nora Véliz es la bisnieta de Dolores, la mujer que escribió la carta a Ramón, uno de sus hijos que en el 1900 ya vivía en Huinca 

 El presidente en ese entonces era Julio Argentino Roca, artífice de la llamada “Conquista del Desierto”. 

La carta está atesorada por una de las nietas de Ramón Véliz. Ella es Nora, y este medio tuvo acceso al documento que consta de una hoja escrita en perfecta y delicada ortografía por esta mujer, cuyos hijos residían en Huinca y se desempeñaban como trabajadores rurales en campos aledaños a la población.

La nota que transcribe una comunicación netamente de índole familiar de aquel entonces, representa además una prueba fehaciente de la presencia de una población estable en la zona antes de la fecha de la fundación de Huinca Renancó.  

Celosamente guardada, abrochada con una cinta que aún conserva su color, de una notable caligrafía y redacción gramatical de época, la hoja centenaria fue escrita en aquel entonces por una mujer a su hijo, a quien trataba de “usted”. 

Muchos años pasaron hasta que la antigua hoja fue desplegada nuevamente por una descendiente familiar, Nora Véliz. 

  “La encuentro con papeles de mi papá que estaban en una caja fuerte; él había guardado varias cartas que sus padres habían recibido, y en una de ésas aparece una que es de Río Cuarto, fechada en agosto de 1902, firmada por Dolores Véliz de Cabral y dirigida a su hijo Ramón Véliz (mi abuelo), que vivía en Huinca, casado con María Alfonso y quien ya tenía hijos, porque habla de su nieto Geromito que era Gerónimo, que es el hijo mayor de los Véliz”, relata sobre el hallazgo y continúa.

“Fue un impacto muy grande porque fue abrir una carta que estaba envuelta en una cinta celeste y guardada se ve que con mucho afecto; descubrir una historia de la cual se conocía una parte, porque los más antiguos de los Véliz se fueron muriendo y quedó muy poco escrito. Entre los escritos que quedaron uno es justamente de una bisabuela que le escribe a su hijo y lo trata de usted. La otra sorpresa fue encontrarme con una mujer que habrá nacido entre 1860 y 1865 que sabía leer y escribir muy bien, cuando en esa época muy pocas mujeres sabían leer y escribir”, reflexiona Nora. Y sostiene que para la época había que ser de una clase privilegiada para acceder a la escuela, o bien tener una tutora particular que la formara.

 Para aquella época la educación era para los varones, no era para las mujeres. Recién a fines del siglo 19 y a principios del 20 la educación es gratuita y obligatoria por la ley 1420, rememora, e intuye que por la forma de escribir se nota que era una mujer que escribía a menudo. 

Antes de la fundación

La mujer -quien es nieta de Ramón, el destinatario de la carta- sentencia sobre su familia: “Es el origen de los Véliz de Huinca Renancó; hacía más de 15 años que ellos estaban viviendo en Huinca, antes de 1900, ya había varias familias que  estaban asentadas, incluso había un tambo.

“Nosotros no sabemos bien, pero siempre supusimos que los Véliz venían del lado de las sierras. Vino Ramón y ella menciona a su otro hijo que se llamaba Mercedes. Los dos vienen y se establecen en Huinca; primero trabajan en un Campo ‘El  23’ y luego en ‘El Cristiano’, hasta que Ramón Véliz comienza a comprar tierras que pertenecieron al ferrocarril. Entonces él comienza a comprar los lotes y se establecen en Huinca y tienen siete hijos, uno de ellos mi papá”, reconstruye la historia Nora.

Ramón Véliz y María Alfonso

 En ese contexto la carta refuerza aspectos de la historia familiar pero también adquiere un valor histórico sobre los primeros asentamientos en la zona en vísperas de la llegada del ferrocarril, todo estaba por cambiar vertiginosamente.

Nora sigue con la narración de la historia y refiere a la historia de su abuelo. “Se casa muy joven; su esposa, María Alfonso, que era de Río Cuarto, tenía 15 años (calculamos) y Ramón 30 años. Los primeros tiempos de casados vivían en un carro y Mercedes, el hermano soltero, es el que le cuida a los hijos y el que le ayuda a construir la casa o el rancho, como decían”, señala.

Fue en un encuentro familiar que la correspondencia salió a la luz nuevamente, causando sensaciones de sorpresa y admiración pero sobre todo de emotividad.

 “Esto tuvo repercusión en un encuentro de las primas Véliz, cuando nos reunimos por este tema; cada una aportó parte de lo que recordaba de la historia”, y menciona que sus antecesores siempre tuvieron una estrecha vinculación y participación en las instituciones del pueblo.

Nora asegura que la lectura de la carta es como una revelación de reencontrarse con la esencia familiar. “Era como algo incorporado de familia, de la lectura, de la escritura, siempre hubo muy buenos lectores dentro de los Véliz, y uno como que va asociando y dice ‘la bisabuela mirá que bien leía y escribía en esa época’. Es reencontrarse con los ancestros y entender ciertas cosas que nos pasan hoy”, asegura. Es encontrarse con la estirpe familiar.

“Siempre su madre que les desea la mejor felicidad”, reza la última frase.

Ignacio Castro


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