Ferias agroecológicas, una tendencia que crece entre familias de la región

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En Villa General Belgrano y Laboulaye se realizan actividades semanales y mensuales con productores de la zona de influencia. Las iniciativas son parte de una salida laboral para pequeños emprendedores.

La actividad ya forma parte de una fuente laboral importante en tiempos de crisis para pequeños productores. Dos casos resonantes son los que ocurren en Villa General Belgrano y Laboulaye, cuyos eventos se han potenciado con producciones regionales de alimentos, y que también incluyen artesanías.

La Feria del Valle de Calamuchita comenzó a realizarse desde febrero pasado y en ella están presentes unas 20 familias, según manifestó a PUNTAL Evangelina Nosotti, coordinadora de la actividad, que se realiza todos los días viernes.

“El denominador común es que todos los productos deben ser sin agregados de químicos, ni agrotóxicos de ningún tipo, sin fertilizantes o fumigación”, manifestó la productora.

Si bien el evento se lleva a cabo en Villa General Belgrano, la mujer explicitó que los emprendedores provienen de localidades situadas a unos 70 kilómetros a la redonda. “Tenemos además gente de Villa Yacanto, Alta Gracia, Anisacate, Villa Ciudad Parque, Santa Mónica, Santa Rosa, Amboy, Amancay y San José”, dijo.

Asimismo, Nosotti manifestó que la feria “no es sólo para vender”. Sostuvo que buscan fomentar  la producción agroecológica “entre quienes tengan una producción tradicional “. “Los acompañamos con asesoramiento de los especialistas de Pro-Huerta y del Municipio”, aclaró.

En este sentido recalcó que realizan “promoción de esta forma de alimentarse y de vivir; de relacionarse con el medio ambiente y las personas, ya que se trata de productores que vienen directamente con sus productos y no hay intermediarios. Es otra forma de comercializar y de consumir diferente a lo tradicional”.

Nosotti resaltó que “la calidad de productos es muy superior a lo que se puede encontrar en los supermercados, no tiene ningún tipo de agregado ni packaging”.

Al mismo tiempo, destacó la importancia de la feria como fuente laboral para la zona. “Hay productores que viven de esto, que venden todos sus productos en este lugar. Ese es el incentivo, que el emprendedor tenga un espacio donde pueda vender sus productos agroecológicos y garantizar que pueda seguir produciendo. Si no hubiese estos lugares sería imposible que estos productores pequeños agroecológicos se puedan poner a producir más”, recalcó.

Además subrayó “que es un lugar de encuentro y de intercambio muy rico, porque se da a nivel humano un acompañamiento de todos estos procesos”. Expuso que desde la comisión organizadora brindan a los emprendedores “un asesoramiento de cómo se pueden ir mejorando los procesos y cómo se puede hacer todo cada vez más agroecológico, utilizar menos químicos”.

Los vecinos de la zona van sumándose como clientes ya que según explicitó la productora “se van enterando y comienzan a venir”. “La gente que viene siempre vuelve. La calidad de los productos es excelente, hay mucha conciencia en los productores y eso hace que la gente se enganche, venga y vuelva directamente a buscar los productos”.

Laboulaye tiene su feria de productos naturales

En la localidad de Laboulaye también hay una experiencia similar que viene desarrollándose desde hace un año y medio de manera mensual, como resultado de la buena respuesta del público. Actualmente, más de 50 familias de la zona forman parte de la actividad. Así lo indicó Cecilia Rivas, presidenta de la comisión directiva de la Feria de Producciones Regionales.

Puntualizó que en el evento que se llevó a cabo este último domingo en la Sociedad Rural, se comercializaron productos de huertas orgánicas “sin conservantes, sin fungicidas”, miel pura de abejas, cultivo de hidroponia, artesanías, plantas aromáticas, plantines, cerveza artesanal, licores, panificados, mermeladas y dulces.

Este último fin de semana hubo unos 30 feriantes de las localidades de Laboulaye, General Levalle, Jovita, San Joaquín y Serrano. No obstante, también suelen participar familias de Huanchilla y La Carlota.

Rivas admitió que en un primer momento la feria se realizaba cada 45 días pero tras el éxito obtenido y la suma de cada vez más emprendedores decidieron realizarla una vez al mes. “Ahora vamos a tratar de hacerla dos veces al mes. En el verano como estaba más lindo la hacíamos casi todos los fines de semana. Muchas veces más allá de la compra también la gente lo usa como lugar de paseo y se lleva folletos y tarjetas, después te llaman y vendés en otro momento”, explicó.

Sobre el crecimiento que ha tenido la actividad, manifestó: “Arrancamos siendo 15 feriantes y ahora el grupo ya supera los 50. No viene todos los domingos esta cantidad porque van variando, pero siempre hay al menos unos 30”.

Y destacó que “hay muchos puesteros que viven de esto, es una salida laboral; por poco que vendas siempre ayuda y además le das publicidad a tu producto para seguir vendiendo el resto del mes”.

Luciana Panella – Puntal 

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